miércoles, abril 19, 2006


La sonrisa de Leonardo es una rosa cansada

Soportando el peso de una sola columna y sin embargo
Aplastado por el cielo gris e imperceptible de Florencia
Observando una paloma una gota de luz en la espesura
La sombra de Brunelleschi sobre la mesa vacía
Pero encerrado para siempre en un huevo de agua y tierra
Como el pincel de Piero como la espuma
Como la suavidad el rumor de la sangre entre los pliegues
de la Madonna
Pero buscando una apertura un intersticio celeste entrelas nubes
Imaginando un objeto imposible
Una máscara de papel quemado al voltear una esquina
Como si el huracán viajara sobre rieles de diamante
Diciendo por ejemplo hoy está cerrado
El cafetín de al lado y la mantequilla
Apenas vasta para seguir viviendo y alcanzar la salida
Gritando que estoy triste que estoy triste
Insultando el mapa mundo la cúpula sublime
Cuando la verdad es que no deseo nada no me
Importa nada
Sino fumar tranquilamente al borde de la cama
Como cuando era niño y tomaba el desayuno mirando hacia
adelante
Mientras mi corazón qué tal imbécil mi corazón
Crece y crece como un tumor de terciopelo
Pensando qué jodido el cielo que mierda la vida
Las nubes grises los excrementos la basura
Y llorando amargamente al pie del Arno hasta caer rendido
Como Petrarca o como Dante sin volver a ver tu ombligo
Pero arrastrando entre la gente una túnica encendida
Escribiendo inútilmente que te adoro en la pared de enfrente
Dibujando el mundo entero en el espejo del barbero
Delante de tus ojos abiertos y sin embargo cubiertos
Por filamentos de algodón vespertino
Que mis manos ni mis lágrimas logran disipar
Pero sin una taza de café caliente
Ni un cigarrillo ni una estrella en el bolsillo
Y ningunas ganas de seguir mirando hacia delante
Entrando y saliendo del mismo cine tibio como vientre de elefante
Derramando rabia y silencio sobre una esfera amarilla
Encima de cualquier objeto rosado y palpitante
Domando la perspectiva el torrente de la vida con una solamirada
Pidiendo auxilio balbuceando implorando
Como caballo que naufraga bajo la cama revuelta
Como si tu cuerpo fuera sólo una palabra
En un poema que no comienza y no acaba
Como si no bastaran un biberón y un esqueleto
Para seguir viviendo entre líneas y entre líneas
Decirte nuevamente que te adoro que te adoro que te
adoro
Que tu corazón y tu sexo son la misma cosa con sabor aparaíso
Viendo crecer la cebolla la desesperación la lujuria
El círculo de Minos en la muchedumbre y en la mano
La confusión que reina entre los hombres como un encaje
ensangrentado
El mito del progreso más infame y más antiguo que la muerte
Siguiendo un hilo de saliva hasta el final del laberinto
Un saxofón de carne y hueso cuyo sonido envejece
Mientras el sol declina y la electrónica comienza
Su danza miserable alrededor de mi cabeza
Mirando finalmente el mismo cielo azul deshabitado
Y pensando que estoy loco que jamás podré alcanzarte
Que después de tanto esfuerzo tanta batalla perdida
No sería extraño que en lugar de tu Belleza
Encontrara sobre la almohada un soldado que agoniza
Intestinos y flores vivas bajo el blue-jeans raído
Los cabellos en el suelo las pupilas entre las nubes
Pero sin esperanza alguna acariciando la inmundicia
Un último canto a la Materia a la divina Energía
Antes de convertirse nuevamente en una máquina inservible
La cabeza reclinada contra un muro de ceniza
Pensando desgraciado mi cerebro es de oro puro
Mi corazón de terciopelo mi sexo de cristal
Dispuesto a morir por una rosa pero en un campo minado
Con ametralladoras y cañones de verdad
Contra la estupidez contra la tristeza
Pero sin esperanza alguna casi sin pestañear
Ni abrir la puerta del baño para no ver mi futuro
La tapa del water-closet el cepillo de dientes lapomada
Y recordar que hoy es lunes y que el amor no es nada


Jorge Eduardo Eielson

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